Cambio medioambiental global y la Ecorregión Subantártica de Magallanes

Adam Wilson takes a photo while Sean Russel observes.

Durante la conferencia celebrada en el Centro de Extensión de la Universidad Católica en Santiago, especialistas latinoamericanos respaldaron la necesidad de proyectar a isla Navarino, como centro de educación, investigación y conservación. Fotografía Bernard Goffinet.

Paula Viano

”En el norte tenemos un telescopio con 66 antenas para llegar al conocimiento; en el sur, una lupa”, dijo el presidente de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología, José Miguel Aguilera, en medio de la firma del Convenio Específico Ciencia Sub-Antártica – Sub-Ártica entre las Universidades de Alaska – Fairbanks, de North Texas y de Magallanes. El acuerdo subpolar se sustenta en la realidad que viven ambos extremos del mundo, pues ambos experimentan los efectos del calentamiento global, aunque uno de ellos – el subantártico – ha sido sistemáticamente omitido.

Mientras en Atacama, ALMA representa el mayor proyecto astronómico del planeta, en la Reserva Mundial de Biosfera Cabo de Hornos las lupas descubren la maravilla de la mayor biodiversidad de musgos y líquenes del mundo. Esos lentes, usados por el turista, el estudiante y el investigador en el Parque Etnobotánico Omora, sirven para apreciar los bosques en miniatura, los bosques sumergidos, la flora y fauna que eran invisibles para el mundo de la ciencia a largo plazo, y que lo siguen siendo para la ética humana.

En la punta de la ética ambiental planetaria

”Las acciones pioneras suelen surgir de los márgenes”, dice Ricardo Rozzi, ecólogo y filósofo empeñado en estudiar, conservar y transmitir la maravilla del territorio chileno al sur del canal Beagle. ”En este caso, agrega, es la ética ambiental”. Porque el convenio subpolar firmado en videoconferencia el lunes 25 de marzo, dará origen a un doctorado en Conservación y Ética Ambiental de titulación dual, donde participan las universidades ya mencionadas.

Pero también porque la revista especializada estadounidense Ética Ambiental, publicó un número especial bilingüe acerca de la Filosofía Ambiental Sudamericana, a partir de la invitación que hace el doctor Rozzi a filósofos de diversos países latinoamericanos, para escribir acerca de la filosofía ambiental en sus regiones. Este material sirvió de base para el V Encuentro Interamericano referido al tema, realizado durante el mes de marzo en Puerto Natales, otra reserva mundial de Biosfera.

Su objetivo ha ido sumando apoyos, desde que hace más de 13 años inició el camino de convencer a Chile, de su suerte por tener un territorio tan único y prístino, pero también de su responsabilidad por administrarlo. De partida, fue el apoyo de su pareja, la doctora en Botánica Francisca Massardo. Luego, de la Universidad de Magallanes, del gobierno regional de la misma zona, de la Universidad de North Texas y del Instituto de Ecología y Biodiversidad de Chile. Hoy CONICYT define al sector como laboratorio natural privilegiado, y artistas, profesionales y personas de las ciencias sociales y biológicas, suman su esfuerzo interpretando la riqueza de este capital global biológico y social, desde sus respectivas áreas de dominio.

Latinoamérica apoya la proyección de Puerto Williams

En la conferencia Cambio Medioambiental Global y la Ecorregión Subantártica de Magallanes, que se llevó a cabo en el Centro de Extensión de la Universidad Católica en Santiago, aparte de firmar el convenio y de presentar el número especial de la revista, se escucharon posturas latinoamericanas que respaldan la necesidad de proyectar a isla Navarino, como un centro de educación, investigación y conservación.

Eduardo Viola, Coordinador de la Red Brasileña de Cambio Climático y Relaciones Internacionales, afirmó ante autoridades de los ministerios de Economía, Bienes Nacionales y Medio Ambiente, que el Programa de Conservación Biocultural Subantántica que se lleva a cabo en el Parque Omora es un pilar fundamental en la transición hacia una economía y sociedad sustentables. Flavio Berchez, director del Proyecto Ecosistemas Costeros de la Universidad de Sao Paulo y colaborador de la Universidad de Magallanes en bilogía marina y educación ambiental durante la última década, agregó que es fundamental que la ciencia pueda comparar los cambios subpolares con el trópico, tal como se logra con el intercambio de investigadores que hace 3 años existe entre el programa magallánico y el que él dirige.

Lo anterior permitirá tener información vital para el futuro de las naciones, lo que, finalmente, es el objetivo: enfrentar preparados los efectos que el cambio global seguirá provocando, en la vida de una humanidad que aún no termina de convencerse, de que su comportamiento ético con el entorno es lo que la tiene viviendo el calentamiento global más acelerado de la historia de este planeta. @prensaantartica

Científicos buscan identificar ruta migratoria del Fío-Fío con el geolocalizador más pequeño del mundo

Parque Etnobotánico Omora

Los 134 prototipos han sido instalados por el Magister en Ciencias, Aquiles Gutiérrez y el Dr. En Vida Silvestre, Jaime Jiménez. Créditos Paula Viano.

Los tres primeros días de cada mes, y a primera hora de la mañana, se despliegan las redes de niebla en el Parque Etnobotánico Omora. Son finas, como tejidas con cabello humano, apenas perceptibles entre árboles y matorrales. Allí se enredan aquellas aves distraídas que se desplazan por isla Navarino, al sur de Tierra del Fuego y del canal Beagle, en la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos.

Para que este mecanismo les cause el mínimo estrés posible, el investigador revisa las mallas cada 15 minutos; toma a cada ave capturada con sumo cuidado, y la coloca en una bolsa de algodón. Luego la lleva a una caseta en medio del bosque, para medirla, pesarla, evaluar su estado de salud y tomar muestras de residuos si defeca. Antes de 10 minutos, la libera, no sin antes colocarle un anillo de aluminio con un número de identificación en una de sus patas. Si es un fío-fío, lleva además una argolla de colores, que permite observarlo sin tener que atraparlo. Desde el verano de 2011, 134 de estos animalitos llevan también un geolocalizador, colgado en su espalda como una mochila.

La historia del monitoreo

La rutina de las redes se ha hecho en forma ininterrumpida durante los últimos 12 años, gracias a la labor de una veintena de investigadores, de diversas edades y naciones, que han querido estudiar las aves en forma más íntima. Es el monitoreo de largo plazo más duradero de los bosques australes de Sudamérica y, gracias a él, se ha anillado a más de 10 mil aves de unas 25 especies distintas; desde fío-fíos, chincoles, rayaditos, cometocinos y chercanes, hasta carpinteros, loros y cachañas. Los primeros 10 años estuvo a cargo del Doctor en Ecología y Filosofía, Ricardo Rozzi, y ahora está en manos del Doctor en Vida Silvestre, Jaime Jiménez, ambos investigadores y académicos de las Universidades de Magallanes en Chile, y North Texas en Estados Unidos.

Las redes se instalan en dos ambientes diferentes dentro del mismo bosque: entre los canelos y coigües, y entre los matorrales y notros. Es que las especies difieren en hábitat, pero también en movilidad, porque algunas se quedan todo el año; otras viajan sólo dentro de la región, y otras migran en invierno. Entre estas últimas están los fío-fío, especie que, gracias al monitoreo, se sabe que puede vivir mucho más de lo que su tamaño hace suponer: un individuo fue recapturado 8 años después de haber sido anillado.

Este tipo de evidencias demuestra que el también llamado silbador, chiflador, huiro o Elaenia albiceps chilensis, no sólo es muy longevo, sino también muy fiel a su hábitat pues, cada año, entre octubre y marzo, vuelve al punto más austral de América, a reproducirse y criar. No se conoce su destino de invierno, ni tampoco sus rutas migratorias, pero pronto se sabrá con mayor exactitud.

La historia de los geolocalizadores

El geolocalizador es un dispositivo electrónico complejo, asociado a un software computacional, que permite identificar la ruta migratoria del ave durante todo un año. Se instala con un arnés que rodea las patas del fío-fío, y pesa apenas 0,6 gramos. Tiene una batería que se carga con el sol, un sensor de luz que permite determinar la duración de los días y noches, un chip que acumula hasta 14 meses de datos tomados cada 10 minutos, y un reloj digital.

La utilización de estos aparatos estaba restringida a ejemplares grandes. El más pequeño se había usado hace 5 años en Argentina con el Atrapamoscas Tijereta (Tyrannus savana), que pesa 25 gramos. Pero el Doctor Jiménez conoció en un Congreso Mundial de Aves a un colega de la Universidad de Oklahoma, Estados Unidos, que estaba experimentando con dispositivos más diminutos aún, así que con financiamiento de la Universidad de North Texas y del Instituto de Ecología y Biodiversidad de Chile, encargó las unidades. Su propósito era estudiar por dónde pasa y a dónde llega el fío-fío, pajarito que pesa apenas 16 gramos, y que se estima que recorre más de 3 mil kilómetros al año, entre el Cabo de Hornos y el Amazonas.

De los 45 prototipos instalados en 2011 no se ha sabido nada. Pero sí de los 29 que el año siguiente colocó el Doctor Jiménez. El biólogo y ecólogo colombiano, Aquiles Gutiérrez – que acaba de sumarse al equipo con el afán de hacer su doctorado en esta ave migratoria – recuperó 5, e instaló 55, durante el mes y medio que estuvo en Puerto Williams.

Lo que se sabe y se puede saber

El fío-fío que llega a la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, no sólo es el migrante más longevo y fiel, sino también el más numeroso de los bosques templados. Gutiérrez explica que cada año hace su nido en árboles y arbustos, con técnicas complejas, y Jiménez agrega que dicha tarea la efectúa en forma instintiva. Ambos científicos difieren al evaluar el grado de cultura o aprendizaje social presente en sus primeras migraciones, pero concuerdan en destacar dos cosas: la tenacidad con que sortea la distancia y el viento, y la necesidad de estudiarlo más profundamente.

También coinciden en este ambicioso proyecto, que está permitiendo dar un salto tecnológico a este Monitoreo de Largo Plazo, al cabo de una década de trabajo fundacional. Aunque según los especialistas, el salto más importante sea hacia el conocimiento, en este caso, de la ruta migratoria de una especie vulnerable, y de los efectos que puede provocarle en el trayecto, un planeta que cambia con el clima, la contaminación, la tala de árboles y otros eventos. Será, entonces, conocimiento para la investigación, conservación y educación, que es la rueda que sigue moviendo al Programa de Conservación Biocultural de la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos. @prensaantartica

Talleres escolares en la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos

Reserva de Biosfera Cabo de Hornos

“El Desarrollo Sustentable es posible donde se enseña”, es la premisa que aplican docentes e investigadores junto a los estudiantes en la región Subantártica.

Cuando un niño crece en una ciudad de dos mil habitantes, dejando la bicicleta en el parque sin temer que se la roben, y aprende de sus padres en la casa, de los yaganes en el jardín infantil, de sus profesores en el colegio y de los científicos en el campo, entonces vive en Puerto Williams. La capital de la provincia Antártica tiene méritos para ser única.

Es la ciudad más austral del mundo. Es habitada por Cristina Calderón, la última yagán, junto a otros descendientes de este pueblo canoero, uno que otro extranjero, marinos de paso y ex marinos emprendedores. No tiene réplica geográfica, y participa del selecto grupo de apenas 24 zonas prístinas que van quedando en todo el planeta. Allí es donde científicos y estudiantes de postgrado de las Universidades de Chile, Concepción, Magallanes, Católica de Santiago y North Texas, entre otras, se sumergen a investigar; en el área más extensa de bosques templados de todo el hemisferio sur. Laboratorio natural perfecto, y la mejor sala de clases.

Más allá del paper

Publicar su investigación en revistas reconocidas por Latinoamérica y el mundo, es la estrella perseguida por todo científico. Pero es insuficiente para aquellos que quieren cerrar el círculo compartiendo sus descubrimientos con la comunidad local. Específicamente, con sus niños, que tienen la mayor capacidad de contagio en el hogar. Esos investigadores son los que dan vida al Taller Omora del Medio Ambiente, Actividad Curricular de Libre Elección (ACLE) que se realiza desde el año 2000, en el Liceo Donald McIntyre de Puerto Williams. En él, se les enseña a un promedio anual de 40 estudiantes de 5° a 8°, la diversidad biológica y cultural del lugar que habitan, con el fin de estimular consciencia, responsabilidad, compromiso y amor por su entorno.

Qué y cómo se educa

Cuando las áreas silvestres protegidas corresponden al patio de tu casa, es más fácil comprender que los humanos somos animales conviviendo con otros animales, y que todos en conjunto formamos comunidad. Pero para eso, hay que conocerse.

Eso se logra cuando los especialistas enseñan a los niños las características de las aves, el visón, los insectos, líquenes, musgos, árboles, algas, mariscos y humedales, y las relaciones que hay entre todos, incluyendo al ser humano. Y no desde una sala de clases, sino en el mismo hogar de estas especies, el Parque Etnobotánico Omora, concesión de mil hectáreas de la Umag y la Fundación Omora, ubicada a 5 minutos de Puerto Williams.

Allí, niños y profesores son invitados a observar, detenidamente, a los seres vivos. Porque no es sólo ciencia, sino también consciencia de mirar a los otros como pares, sea mosca, musgo, árbol, agua o persona. Es la ética inspirada en San Francisco de Asís, continuada por otros naturalistas en siglos posteriores, y aplicada por el Programa de Conservación Biocultural Subantártica del Parque Etnobotánico Omora, en todas sus áreas de trabajo.

Abarcando toda la infancia

En total, han sido 12 años de talleres para educación básica, dictados por igual número de especialistas, y financiados, en su mayoría, por el Programa de Difusión de la Ciencia del Instituto de Ecología y Biodiversidad de Chile, con aportes del Fondo de Protección Ambiental (FPA) de la Comisión Nacional del Medioambiente, y del Programa Explora-CONICYT.

De allí y de otras fuentes también han salido los recursos desde 2009, para ampliar la difusión a Enseñanza Media con el taller “Ecoturismo Científico”. Ya son 11 cursos y 10 científicos, cuyo objetivo adicional es introducir a los secundarios, en las bases del conocimiento, para luego perfeccionarse como guías de turismo. La certificación viene de la Universidad de Magallanes, del Liceo y del Instituto de Ecología y Biodiversidad.

Pero un año antes, se integró incluso a los niveles preescolares, con estudiantes de Educación Parvularia de la Umag capacitadas en biodiversidad regional, dictando talleres en los tres jardines infantiles de la comuna. La experiencia ha sido llevada a trabajos de tesis, y a modelos de educación medioambiental inspiradores de programas como “Explorines”, de EXPLORA CONICYT.

Proyecciones

Desde que el taller nació, los estudiantes han llevado su entorno fuera de la isla Navarino, y han vuelto orgullosos. En el Congreso Escolar de Ciencia y Tecnología de Explora-CONICYT, ganaron tres veces el primer lugar regional en la categoría investigación de educación básica (2006, 2009, 2010), y la última vez, también ganaron la versión nacional.

Al mismo tiempo, han visto nuevos futuros, pues despertó el entusiasmo por desarrollar ciencia en algunos, y turismo en otros. Uno de intereses especiales, a escala local, sustentable y con base en el conocimiento, que exige al visitante altos estándares económicos y de conducta, para evitar la masificación que atenta contra su valor. Porque si esta reserva de biosfera se contamina, se acaba todo lo que la hace especial.

La importancia, entonces, es económica, pero con la misma fuerza es ética y estética. Porque ese niño que conoció su entorno como se conoce a un hermano, cuando adulto lo respeta y lo hace respetar, convirtiéndose en un ciudadano que reconoce su origen en la naturaleza y, por lo mismo, sabe que depende de ella. Y así demuestra que crecimiento económico y conservación son posibles, cuando el desarrollo es equitativo y sustentable. Por Paula Viano.

“Antártica Nuestra” en el Día del Patrimonio

Panorámica de la bahía Fildes, isla Rey Jorge, donde se encuentran las bases Escudero y Frei, y la Estación Marítima Fildes. Crédito: F. Trueba (EFE)

Comunicaciones INACH

Una oportunidad única para conocer el patrimonio polar del país ofrece este domingo el Ministerio de Relaciones Exteriores como parte de las celebraciones del Día del Patrimonio Cultural.

El edificio José Miguel Carrera (Teatinos 180) abrirá sus puertas desde las 10:00 hasta las 15:00 horas para compartir con los visitantes los múltiples tesoros patrimoniales de la Cancillería , incluyendo el legado de nuestra diplomacia en la creación y profundización del Tratado Antártico y su Sistema, y del Instituto Antártico Chileno (INACH).

Para el Ministerio de Relaciones Exteriores este es un gran logro que demuestra la importancia que ha adquirido el continente austral y una gran ocasión para que estudiantes y público en general puedan acercarse y conocer nuestra rica historia polar.

La exhibición “Antártica Nuestra” contiene un amplio recorrido por los hitos más significativos de esta historia, como el rescate de los náufragos del Endurance a manos del piloto Luis Pardo (quien sería posteriormente cónsul en Liverpool) y el desarrollo de la actividad científica desde 1947 en el Continente Helado. Se ha diseñado una didáctica “línea del tiempo” que permitirá apreciar los principales momentos que han marcado la singular epopeya antártica nacional. Complementa esta información, la exhibición de objetos de los embajadores Óscar Pinochet de la Barra y Jorge Berguño, quienes fueron grandes protagonistas de la diplomacia y la historia polar internacional.

La Antártica es el eje temático que ha elegido el Ministerio de Relaciones Exteriores para celebrar este domingo 2 de septiembre el Día del Patrimonio Cultural. La hazaña del piloto Pardo, el legado de los embajadores antárticos chilenos y la actividad científica nacional de ayer y de hoy, forman parte de la muestra abierta al público en el piso 17 del edificio José Miguel Carrera.

La Antártica: un patrimonio chileno bicontinental

Chile es uno de pocos países del mundo con una historia antártica de carácter bicontinental, ya que no sólo posee el registro de sus primeras expediciones polares de los años 1916 y 1947 en adelante, sino también ciudades como Punta Arenas y Valparaíso recibieron a los más importantes expedicionarios durante la época heroica de la exploración antártica: Amundsen, Scott, Shackleton, De Gerlache, D’Urville, Charcot, entre otros. En este sentido, se proyectará la película “El Continente de la Luz ”, compendio del registro original de las tres primeras expediciones chilenas a la Antártica , llevadas a cabo entre 1947 y 1949. Esta obra ha sido dirigida por el periodista y músico Rafael Cheuquelaf.

La exhibición, montada por el INACH, organismo de la Cancillería encargado de la ciencia que el país realiza en el Continente Blanco, permitirá a los visitantes conocer cómo es un campamento en los hostiles ambientes polares y la indumentaria que usan actualmente los científicos. Igualmente se presenta una colección de fósiles de la fauna y flora que habitó esas tierras antes de fueran cubiertas por el frío y el hielo, hace millones de años. De hecho, los bosques que hoy se ven en el sur de Chile están emparentados a los antiguos bosques antárticos.

Para José Retamales , director del INACH, lo fundamental es “destacar el esfuerzo que Chile ha hecho en 65 años de permanencia como país en la Antártica y en más de 100 años de apoyo a la exploración del continente, con Punta Arenas como base de operaciones públicas y privadas, como fue la actividad ballenera de comienzos del siglo XX”.

Historia de una celebración

El Día del Patrimonio Cultural de Chile se instauró en 1999 para estimular la reflexión sobre nuestra herencia cultural. Generalmente se celebra el último domingo de mayo, pero este año un fuerte temporal afectó la zona centro-sur del país en esa fecha, cancelándose varias actividades programadas. Es por esto que se determinó ofrecer una oportunidad extraordinaria el 2 de septiembre a todos aquellos que no pudieron participar de esta fiesta ciudadana. @prensaantartica

+ Info: INACH.CL

“Aves del sur del mundo y su biología reproductiva”. Café Científico en Puerto Williams

En el marco de las investigaciones a largo plazo que desarrolla la Red de Investigación Socio Ecológica del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, junto a la Red de Ciencias de Magallanes y la Universidad de Magallanes, UMAG, el Dr. Rodrigo Vásquez del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, dictará la charla, “Aves del sur del mundo y su biología reproductiva”, en el Museo Antropológico Martín Gusinde, MAMG, de Puerto Williams.

El nuevo Café Científico, rondará en torno a las “cajas nido”, las que se encuentran ubicadas en los bosques chilenos, desde la zona norte central hasta Tierra del Fuego y Cabo de Hornos, en las estaciones de campo de Chiloé (Senda Darwin), y Navarino (Fundación Omora), las que permiten estudiar la biología reproductiva principalmente del “rayadito” (Aphrastura spinicauda), donde forma nidos y con una constante observación, se puede conocer en profundidad el comportamiento de esta especie.

La Red de investigación se concentra principalmente en comprender la respuesta de la biodiversidad a cambios climáticos drásticos del pasado, y la evolución de respuestas conductuales en animales bajo diferentes contextos ecológicos. Para ello, se estudia la interacción entre la variación climática pasada y presente, y la variación latitudinal del clima, y cómo estas variables afectan el origen, mantención y pérdida de la diversidad fenotípica y genética.

El objetivo de este nuevo Café Científico es acercar la comunidad a la ciencia llevada a cabo en la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, de manera, informal y entretenida.

Nueve son las instituciones ligadas al conocimiento y valoración del patrimonio medioambiental de Magallanes y Antártica Chilena, unidas en torno a la difusión de la ciencia, la tecnología y la innovación a través de la Red de Ciencias de Magallanes, creada en 2010, donde una de sus actividades es la realización de cafés científicos dirigidos a la comunidad en general, como una manera de aportar al diálogo y al conocimiento.

Las investigaciones de Rodrigo Vásquez, están relacionadas con la conducta y biología reproductiva en aves utilizando herramientas conceptuales que ofrecen la biología ecológica y evolutiva, centrando su interés en tratar de comprender la variación fenotípica y su valor adaptativo en las poblaciones naturales, y su relación con stress ambiental y heterogeneidad a nivel local y geográfico.

Entre las líneas de investigación que desarrolla, se encuentran, la variación geográfica en comportamiento y características de historia de vida de aves de bosque (por ejemplo el furnárido Aphrastura spinicauda) y de pequeños mamíferos (el roedor caviomorfo Octodon degus), análisis genéticos, respuestas inmunológicas y de comportamiento frente a la heterogeneidad de hábitat, stress ambiental y parasitismo, y variación fenotípica intraespecífica (y su valor adaptativo) en relación a forrajeo, comportamiento social y reproductivo de vertebrados (pequeños mamíferos y aves) e invertebrados (la araña cosmopolita Zygiella x-notata). @prensaantartica

Sábado 28 de julio 19 horas en Museo Antropológico Martín Gusinde, MAMG. Puerto Williams