“El Último Océano”, la película que denuncia la explotación pesquera de Nueva Zelanda en la Antártica

Controversia y malestar ha provocado entre las autoridades de Nueva Zelanda, el film documental, The Last Ocean (El Último Océano), del destacado realizador Peter Young, donde denuncia los daños que provoca la industria pesquera de ese país en el territorio antártico, representante una grave amenaza para el ecosistema y medio ambiente en el Continente Blanco.

Previo a su estreno en el Festival Internacional de Cine de Nueva Zelanda, El Consejo de la Industria Pesquera de ese país, ya salió al paso declarando que “las actividades de pesca que Nueva Zelanda lleva a cabo en el mar de Ross, en la Antártica, son responsables y sustentables”.

Sin embargo, Young no cree en la afirmación, y The Last Ocean se encarga de apoyar su escepticismo. “Debemos preguntarnos cuál es el verdadero valor del mar de Ross, y si deberíamos dejar una parte del océano intacto para las próximas generaciones”, señala el director.

En la cinta, se citan declaraciones del Stuart Prior, político y diplomático neozelandés donde señala que hay evidencias que prueban que la pesca en la región antártica representa una amenaza para el medioambiente y que debería frenarse.

Por su parte, y aunque los empresarios pesqueros de Nueva Zelanda aun no han visto la película, se adelantaron a expresar que se trata de un reclamo exagerado por parte de los ambientalistas que reclaman en cese total de la actividad pesquera en el mar de Ross.

“Nos preocupa que esto sea un intento de generar escándalo público ante la ausencia del panorama completo. Queremos asegurarnos de que la gente tenga una opinión equilibrada”, señaló Peter Bodeker, director ejecutivo del Consejo de la Industria Pesquera de Nueva Zelanda, NZSIC, por siglas en inglés.

“Sólo esperamos que la gente pueda manejar los sentimientos de culpa que genera este tipo de campaña y que confíe en los esfuerzos combinados de las instituciones internacionales y gubernamentales que hacen un buen trabajo para proteger el medioambiente antártico”, explicó Bodeker.

Según se explica en la película, el Mar de Ross, •corresponde a uno de los ecosistemas marinos más prístinos del planeta, que a diferencia de la mayoría de los océanos del mundo, se ha mantenido libre de la contaminación generalizada, las especies invasoras, la minería y la pesca excesiva, siendo el hogar de altas concentraciones de vida silvestre, y un especial laboratorio viviente, proporcionando a los científicos la última oportunidad para entender como funciona un ecosistema marino sano”.

De igual manera, Young en El Último Océano narra “la carrera por proteger esta zona virgen del apetito insaciable de los peces, tratándose de un ecosistema donde el equilibrio de la naturaleza aún prevalece. Sin embargo, el hombre está a punto de inclinar ese equilibrio, donde la industria pesquera liderada por Nueva Zelanda, ha encontrado el lucrativo bacalao antártico, que se vende como la lubina chilena en los restaurantes de alta gama en todo el mundo, y a menos que la pesca se detenga, el equilibrio del ecosistema del Mar de Ross estará perdido para siempre”

+ Información: LASTOCEAN.ORG