Teatro, cine, literatura y más en nueva Cartelera Cultural semanal

Franco Salas comenzando a pintar “Los sesenta aulladores”, nombre que se le da a los vientos que prevalecen en la latitud de los 60° sur en el Cabo de Hornos.
Comunicaciones Tercera Zona Naval
Recientemente, el Museo Naval de Punta Arenas recibió la obra pictórica denominada “Los sesenta aulladores” del prestigiado artista chileno Franco Salas Bórquez, quien se encuentra radicado en Francia.
Pese a haber nacido de Chiloé, Salas Bórquez, de 32 años, pasó su niñez en Magallanes y fue así como motivado por la nostálgica Punta Arenas, se contactó con el Museo Naval con la finalidad de hacer algunas consultas de carácter histórico de un antiguo edificio de la ciudad que había sido su lugar de residencia.
Este contacto, finalizó con la oferta de una “Marina” al óleo por parte del artista, obra que sería donada para su exhibición en el Museo. El tema de la pintura fue propuesto por el Curador del Museo, Luis Canales Vásquez, siendo el mar del mítico Cabo de Hornos en formato de 160 x 96 centímetros.
Al preguntarle sobre la decisión de entregar esta obra a una dependencia de la Tercera Zona Naval, Franco manifestó que este gesto simboliza la fraternidad al personal naval y a la gente de la región de Magallanes donde guarda tantos recuerdos.
“La importancia de la cultura en las personas, no es aprender códigos para hacernos iguales, sino reconocer estos códigos y valorarlos para construir ideas de unión. En mi caso, el mar simboliza el espíritu de superación y a la vez de humildad, una cualidad capaz de centrar al hombre”, señaló el artista.
Una vez terminada y embalada, el autor trasladó la pintura desde París a Toulon, para ser embarcada a bordo de la LSDH “Sargento Aldea”, y de esta forma ser trasladada a Chile, una experiencia enriquecedora, según Franco Salas, el concretar este nexo con su país y un viaje a través de una obra que llega a casa, luego de un largo viaje.
Una vez en Valparaíso, se efectuaron los trámites aduaneros, para luego embarcar la obra de arte, a bordo de la Barcaza “Chacabuco” y ser trasladada hasta Punta Arenas.
Los trabajos de Franco Salas se pueden encontrar en importantes museos de Europa, tales como el Marítimo de Saint Tropez; Naval de Madrid y el Nacional de la Marina de París. @prensaantartica
El Consejo de la Cultura y las Artes informó que se encuentra abierta la convocatoria destinada a artistas de todo el país interesados en realizar residencias artísticas en la Antártica durante el verano de 2013, con el objetivo de generar una mayor cercanía con el Continente Blanco.
El llamado es a todos los representantes del área de las artes visuales con el propósito de generar obras que permitan vincular a la Antártica con la ciudadanía nacional e internacional, y acrecentar el sentido de pertenencia en torno al alejado territorio.
El Ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, destacó la importancia de esta iniciativa que “contribuirá a una mayor integración del Continente Blanco al imaginario de nuestro país, de manera que los chilenos reconozcan y vinculen este territorio con nuestra historia e identidad, y además, aprecien su valor natural y científico”.
El concurso es organizado por el Consejo de la Cultura y las Artes de la Región de Magallanes y Antártica Chilena, en el marco del programa Sello Regional bajo el componente Proyecto A, y las postulaciones se podrán realizar hasta el 26 de septiembre del presente año.
Según lo establecido en las bases, a esta iniciativa podrán postular los artistas chilenos mayores de 18 años. La modalidad de residencia será única y con una permanencia en la Antártica de aproximadamente un mes en las instalaciones chilenas de las Fuerzas Armadas, hasta donde serán traslados en una travesía marítima a bordo del Rompehielos Almirante Viel de la Armada de Chile. Los costos relacionados con la alimentación, hospedaje y apoyo logístico de la residencia, serán de responsabilidad del Consejo de Cultura.
El “Proyecto A” de residencias en la Antártica tuvo una primera versión el presente año con artistas de la Región de Magallanes: Andrea Araneda(artes visuales), Marcela Alcaíno (orfebre), Mauricio Valencia (pintor) y Cristian Cvitanic (fotógrafo), además de Sergio Lay (pintor y fotógrafo), quienes efectuaron un recorrido de inspiración por esas tierras. Tras esa vivencia expusieron sus obras en el Centro Cultural Estación Mapocho, donde plasmaron su sensibilidad en trabajos que apuntaron a transmitir la identidad Antártica.
Los resultados del concurso de residencias se darán a conocer el próximo 9 de octubre en este sitio web y se seleccionarán tres proyectos que serán exhibidos en julio de 2013 en el Museo de Bellas Artes de Santiago y con posterioridad en el Museo Regional de Magallanes.
Este certamen cuenta con el apoyo del Instituto Antártico Chileno (Inach), la Fuerza Aérea de Chile, Armada de Chile y el Ejército de Chile. @prensaantartica
+ Información: CULTURA.GOB.CL SELLO REGIONAL MAGALLANES Descargar bases

El artista, escritor y académico José Saborit llevó consigo parte de Magallanes, Isla Navarino, Cabo de Hornos y la Antártica hasta el Instituto Valenciano de Arte Moderno, en su muestra “Más al Sur”.
Se puede decir que la fascinación por conocer un poco más los misterios que guarda la Antártica, comienza desde las primeras expediciones y continúa hasta el día de hoy, atrayendo cada vez más a científicos de todo el mundo, quienes han encontrado en las tierras heladas, información más que relevante para el avance de las diferentes disciplinas científicas.
En los últimos años, ese interés por llegar al fin del mundo, o al comienzo de todo, ha aumentado de la mano de los artistas y sus obras inspiradas en la inmensidad del Continente Blanco.
José Saborit es pintor y escritor español, además de catedrático en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, autor de numerosas exposiciones de pintura, ensayos y poemas.
Saborit es uno de esos artistas que sintió el llamado del frío lejano del extremo sur austral de Chile, en busca de ese algo que solo los artistas buscan y no siempre se encuentra. Atendiendo a ese llamado, José Saborit se embarcó en el viaje que inspiraría “Más al Sur”, exposición pictórica que acaba de finalizar en el Instituto Valenciano de Arte Modero, IVAM, y se espera continúe en itinerancia durante los próximos meses.
Saborit dialogó con Prensa Antartica, para narrar su experiencia en Chile, y en particular en la isla Navarino y el territorio antártico.
¿De qué se trata Más al Sur?
Más al Sur es una exposición de pintura comisariada conjuntamente con Carlos Marzal vinculados por una larga trayectoria de afinidades y complicidades. Carlos Marzal es escritor, y obtuvo el Premio Nacional de Poesía y el Premio Nacional de la Crítica en 2001 por su libro Metales pesados (Tusquets, 2001).
Aun sin ser descriptivas, las pinturas que componen la muestra, cerca de un centenar de óleos sobre tala y lienzo, acuarelas y dibujos, surgen de la experiencia directa de algunos lugares como Porta-Coeli, la Albufera de Valencia, el Mediterráneo, el Atlántico, el Pacífico, Punta Arenas, Cabo de Hornos, Isla Navarino, y la Isla Rey Jorge, en el continente Antártico.
Más al Sur es un viaje de lo cercano a lo lejano; de la figuración a la abstracción; del color a la ausencia de color, un viaje en busca del blanco, no entendido como el silencio, sino más bien como el folio en blanco o el lienzo en blanco, el espacio por llenar, el espacio por recorrer, el vacío necesario para que surja algo, la potencia de lo por venir, el final del viaje como principio del viaje: Hito cíclico y vuelta a comenzar desde el blanco.
La muestra piensa la necesidad del límite, y propone la siguiente reflexión, deudora de la experiencia Antártica: La voluntaria disminución cuantitativa del espectro de la experiencia (visual) potencia el aumento de las capacidades perceptivas de discriminación y apreciación de los matices. Potencia la intensidad de la experiencia, como el ayuno al apetito. Menos es más. Simplificación voluntaria.
Vine aquí buscando el paisaje más blanco y radical -no diré más puro- pero lo que ahora me conmueve no es sólo el paisaje, sino la gente que lo habita. ¿Cómo transforma el paisaje a quienes lo habitan? ¿Cómo interioriza uno sonidos del viento, los efectos lumínicos, las temperaturas? Como una llovizna leve cadenciosa, sin ruido y sin prisa va calando el entorno del sujeto, va lavándolo de sí mismo y haciéndolo mejor en la relación dialéctica con la otredad del afuera, un afuera que aquí seduce por su belleza sublime y se impone con la fuerza de cien, de mil, de un millón de bueyes. José Saborit
¿Qué lugar ocupa el paisaje en su obra?
Un lugar central, sin duda, desde hace unos veinte años. No se trata de un paisaje descriptivo, sin embargo. No quiero reproducir las características físicas u orográficas de los lugares visitados sino las emociones sentidas en esos lugares. Pintar cuadros que provoquen emociones o estados de ánimo semejantes a las que sentí al visitar algunos parajes que por un motivo u otro me han fascinado. Contagiar al espectador, por medio de la pintura, la adhesión incondicional al mundo y a la vida, a la belleza que encierra cada rincón del planeta, si sabemos mirar con ojos no rutinarios.
¿Cómo fue que llegó hasta Punta Arenas, isla Navarino y Antártica?
Tuve la inmensa suerte de conocer a Paola Vezzani en 2006, en un curso de Pintura y Retórica visual que impartí en la Universidad Católica de Santiago de Chile. Cuando regresé a Santiago a impartir otro curso en 2010, ella me invitó a dar una conferencia en la Universidad Magallanes de Punta Arenas y más tarde, a colaborar con la Fundación Omora de isla Navarino. En 2011, de nuevo regresé a Punta Arenas, esta vez invitado por Angélica Lapóstol, curadora del concurso internacional de pintura “Pintando la Patagonia”, organizado por Arturo Palma y Mª Teresa Matetick, fundadores de Teraike.
En esta ocasión mi tarea consistía en impartir un curso de pintura del natural en el Club Andino de Punta Arenas (donde conocí gente encantadora) y pronunciar una conferencia sobre paisaje en la universidad Magallanes. El viaje a la Antártida se debe a la generosidad de Angélica Lapóstol y del general de las FACH Juan Soto Palomino.
En Cabo de Hornos percibí lo sublime romántico como en ningún otro lugar del mundo. Isla Navarino me conmovió por su belleza increíble y por sus paradojas
¿Cómo fue su experiencia viajando por estos lugares tan alejados y de qué manera influyeron en su obra?
Fue una experiencia muy intensa, como aprender a mirar de nuevo, como recuperar la capacidad de sorpresa del niño. Estos lugares influyeron en mi obra de forma definitiva, como una inyección de energía sin la cual no habría podido pintar lo que he pintado en los últimos años.
Viajar nos abre los ojos, nos cura de la miopía de los localismos mal entendidos. Particularmente siento un gran afecto por Punta Arenas, me descubro con frecuencia pensando en sus calles, en su costanera, como si algo muy mío se hubiese quedado allí, en Magallanes, con su luz singular y con sus vientos.
En Cabo de Hornos percibí lo sublime romántico como en ningún otro lugar del mundo. Isla Navarino me conmovió por su belleza increíble y por sus paradojas. Y la experiencia Antártica fue también colosal. Creo que la grandeza de la Antártida no está en lo que me da sino en lo que me quita, en aquello de lo que me priva: libertad de movimientos, albedrío, percepción cromática, creo que la importancia de esta experiencia radica en su sentido contrapuntístico, en su modo de recordar la necesidad del límite. Si el observador modifica con su observación lo observado, modificar al observador mediante diferentes estrategias de ayuno, perceptivo o cromático, puede actuar a favor de una mayor intensidad de la experiencia visual. Este pensamiento me llevó a proponer con “Más al Sur” la necesidad del blanco.
¿Qué es lo que más le llamó la atención de su visita a la región austral?
La belleza de los lugares y la impresión que me produjeron que ya fuera de toda duda. Sin embargo, lo que más llamó mi atención, no como pintor sino como ser humano, fueron los seres humanos, las personas que tuve la suerte de ir conociendo, la generosidad, la calidez humana y la fortaleza de las gentes australes.
¿Cómo sigue “Más al Sur”?
El IVAM a propuesto varias itinerancias que se irán concretando en los próximos meses. Una de ellas a Santiago de Chile.
¿Qué le espera en el futuro?
Tal vez, tras tantos horizontes y lejanías, vaya ahora en busca de la intensidad de lo pequeño y lo cercano, aunque, al final, como siempre, la pintura me llevará por donde ella quiera… @prensaantartica
+ información: IVAM.ES JOSESABORIT.NET